La tierra está cansada. Ya no rinde más, ni con abono orgánico. Cuando ponemos químico recién da buena cosecha. Las mujeres nos preguntamos de qué vamos a vivir. Si nosotros producimos en pacerlas pequeñas, cómo van a vivir nuestros hijos. Hay familias que tienen 7 u 8 hijos”, dice Elena Chura, una mujer aymara de Bolivia.
EL SALVADOR: LA SITUACIÓN DE LAS MUJERES RURALES EN EL SALVADOR
Aún brilla la luna sobre el Cantón San Vicente en Candelaria de la Frontera, El Salvador. En medio de los grillos y el viento del campo, Rosario García ya ha iniciado su jornada diaria con los quehaceres domésticos. Ella, como la mayoría de mujeres rurales, dedica largas horas al trabajo doméstico y de cuido, que debe compaginar con su actividad como productora al cultivar la tierra. Su jornada habitual se extiende hasta 16 horas diarias.
PARAGUAY: SITUACIÓN DE LAS MUJERES RURALES EN PARAGUAY
En Paraguay, las mujeres rurales, campesinas e indígenas tienen un rol fundamental en la economía, la seguridad alimentaria y en el sostén de las familias y comunidades rurales; protagonizan las tareas productivas en la agricultura familiar.
VENEZUELA: LA SITUACIÓN DE LAS MUJERES RURALES EN VENEZUELA
«…La agricultura para mí es como la vida…” eso nos dice Jakeling, habitante del municipio Urdaneta, Estado Aragua (Estado central de Venezuela) y casi en términos similares lo expresa Noris, residente del municipio San Genaro de Boconoíto, Estado Portuguesa (Estado Occidental).
CHILE: SITUACIÓN DE LAS MUJERES INDÍGENAS RURALES EN CHILE: LA LUCHA POR LOS TERRITORIOS ANCESTRALES
Las mujeres indígenas rurales que habitan Chile cumplen un papel fundamental en el desarrollo social, político y cultural de sus pueblos y naciones, ya sea desde su rol en la transmisión de sus saberes tradicionales, en la revitalización de sus idiomas, en su aporte a la soberanía alimentaria y el cuidado de las semillas, como en el rol que desempeñan en el contexto actual de pandemia, donde aportan sus conocimientos en salud y en el uso de las plantas medicinales, así como la activación de redes para el trueque e intercambios solidarios de sus productos.
SOLO EL 8% DE LAS MUJERES INDÍGENAS EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE ACCEDEN A TÍTULOS DE TIERRAS
- Evento sobre derechos de las mujeres destaca que aquellas que se dedican a la agricultura en Colombia, Nicaragua, Perú, Brasil, Bolivia, Uruguay y Paraguay representan el 40% de su población.
- Además, el 7% de las mujeres indígenas vive con al menos 1.90 dólares diarios.
En América Latina y El Caribe existen 26.5 millones de mujeres indígenas, pero se estima que en la mayoría de los países apenas un 8% de mujeres accede al derecho de obtener títulos de tierras, según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Estas cifras fueron analizadas en el evento ‘Recomendación general 39 de la CEDAW: Retos para su implementación en América Latina’, donde, además, se puso en relieve la preocupación y la necesidad de reconocer este derecho a todas las mujeres indígenas en el Perú y América Latina.
En dicha actividad, organizada por la plataforma regional «Mujer Rural y Derecho a la Tierra», con el apoyo de la Coalición Internacional para el Acceso a la Tierra – ILC, se exhortó a los Estados de cada país a aplicar medidas necesarias para garantizar el cumplimiento de sus obligaciones en relación con los derechos de las mujeres y niñas indígenas bajo algunos principios que establece la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW).
En el webinar se resaltó que por lo menos en Colombia, Nicaragua, Perú, Brasil, Bolivia, Uruguay y Paraguay, las mujeres dedicadas a la agricultura familiar superan los 7.8 millones, es decir, el 40% del total de su población.
Es importante precisar que el 7% de las mujeres indígenas vive con menos de 1.90 dólares diarios y dependen en mayor medida del empleo informal, que constituye una situación de pobreza extrema.
Amparo Cerrato, representante de la FAO, indicó durante el webinar que las cifras sobre la tenencia de tierras en manos de mujeres en América Latina revelan que no hay un acceso equitativo entre mujeres y hombres. Además, señaló que las mujeres rurales presentan tendencias a la pobreza, hambre, violencia, entre otros aspectos negativos que enfrentan en su vida diaria. «Mujeres con derechos solidos a la propiedad y tenencia a la tierra, ganan hasta 3.8 veces más ingresos y sus ahorros individuales son hasta un 35% superiores», destacó.
Por su parte, Catalina Ivanovic, consultora de Género de la FAO, explicó que se necesitan políticas públicas que «ayuden a entender cómo estos sujetos femeninos y masculinos se ven afectados de manera diferenciada por este conjunto sistémico de desigualdad».
A su turno, Melania Canales Poma, coordinadora de ECMIA Región Sur, y expresidenta de Onamiap Perú, explicó que si bien existe la ley de consulta previa, el Estado no la acata cabalmente. «Nosotras venimos exigiendo también esos derechos al igual que la falta de titulación. Muchas veces se titula la tierra, pero no el territorio (…) Algunos países, como el caso del Perú, tienen las leyes de consulta, pero es meramente administrativo. Al final el Estado es el que decide despojar los territorio para las actividades extractivas», destacó.
En otro momento, Barbara Ortiz, especialista de ONU Mujeres, mencionó que el gran reto de la Recomendación General 39 de la CEDAW es lograr su plena implementación. Resaltó que “los retos son grandes y para revertirlos necesitamos voluntad política, presupuesto y cambios socioculturales. Los dos primeros deberían ser garantizados por los gobiernos de turno porque son ellos como Estados los responsables de garantizar el respeto a los derechos; pero el tercero, que es el cambio sociocultural, tiene que venir de toda la sociedad. Es un trabajo colectivo que debemos hacer para que la Recomendación General 39, que es un logro de las organizaciones y de las mujeres indígenas, sea una realidad en
nuestras regiones”.
En esta actividad también participó Doris Gutiérrez, Designada Presidencial de Honduras, quien explicó que en su país las condiciones no favorecen a las mujeres. El contexto en su país es de inseguridad hacia las mujeres y hombres indígenas que defienden la tierra. “Tenemos un Código Penal de la impunidad que criminaliza la lucha por la tierra. En este momento hay una serie de asentamientos campesinos que están siendo denunciados por los terratenientes que reclaman la propiedad de las tierras”, puntualizó la Designada Presidencial hondureña.
Otra de las ponentes fue Merlis Guzmán, de Las Poderosas, de las Organizaciones de Población Desplazada Étnicas y Campesinas de Monte de María (Colombia). En su intervención, refirió que las mujeres indígenas están muy por debajo al acceso de las tierras. «Nuestros abuelos enseñaban a las mujeres que ellas tenían que estar en casa cuidando a los niños mientras que los hombres eran los propietarios de los predios y, cuando morían los padres, quienes heredaban las tierras eran los hombres. Solo las mujeres heredaban los animales», narró.
Agregó que todo esto ha sido una problemática grande para las mujeres en su intención de acceder a las tierras. «Nosotras como lideresas estamos luchando para tumbar estas normas sociales. Estamos trabajando en las nuevas masculinidades en diferentes comités, trabajando con estos hombres y demostrando que nosotros somos fuertes y podemos para trabajar en la tierra», enfatizó.
En este webinar, realizado el 11 de mayo, que forma parte de la campaña «Mujeres, Tierra y Territorio: Tiempos de cambio y transformación», también participaron Zulema Burneo, coordinadora Regional para América Latina y el Caribe de la International Land Coalition, ILC; Nuria Cordón de la Red Hosagua – Región Trifinio y Raquel Reynoso, de la Asociación SER y facilitadora de la plataforma regional Mujer Rural y Derecho a la Tierra, quienes coinciden en demandar a los Estados la pronta implementación de la Recomendación hecha por la CEDAW, para garantizar el acceso justo e igualitario a la tierra a las mujeres de Latinoamérica.
Para conocer más sobre la campaña puede ingresar al siguiente link: https://www.facebook.com/MujerTierrayTerritorio
MÉXICO
Defensa del territorio y resistencia a megaproyectos de energía eólica Juchitán, Oaxaca, México. A 25 años de haberse instalado el primer aerogenerador en territorio mexicano en un plan piloto de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) al sur oeste del país, en específico en La Venta Juchitán Oaxaca (Comunidad indígena y rural de la etnia zapoteca) y a 20 años de que la Comisión Reguladora de Energía entregó el primer permiso eólico a la empresa Fuerza Eólica del Istmo, la vida de los habitantes de esta región no ha mejorado.
GUATEMALA
Recuperación de tierras ancestrales y permanencia en el territorio. A inicios del siglo XIX, las familias Mayas Sotz’iles de Domingo Xep, José Julajuj y Sebastián Baquin perdieron sus tierras a manos de un finquero ladino, originario de Sololá, quien falsificó el título de tierras para venderlos a ciudadanos australianos. 117 años después, los jóvenes tataranietos de los dueños legítimos de las tierras, hoy llamadas Tolan, se unieron para crear la Organización Comunitaria Tolan Juyu’ Taqaj’ (Montaña Valle Apacible), ubicada en el Caserío Buena Vista, Cantón Säq Siwan, Tz’oloj Ya’, Guatemala, y así luchar para recuperar parte del legado familiar, sus tierras.
COLOMBIA
Conflicto armado y múltiples violencias contra las mujeres negras y afrocolombianas . En 1990 un grupo de mujeres afrocolombianas conformó una asociación que estaba encaminada a visibilizar y enaltecer los aportes de las mujeres negras en la construcción nacional. Fue hasta el año 2000 en que se da la primera Asamblea Nacional de Mujeres Afrocolombianas y se conforma la Red Nacional de Mujeres Afrocolombianas Kambirí, que desde sus objetivos principales se ha planteado en trabajar en pro de la eliminación del racismo y las diferentes formas de discriminación a las que están sometidas no solo las mujeres afro sino la población en general.
ARGENTINA
Defensoras ambientales frente a desalojos en Salta, Argentina. En las últimas décadas, el modelo extractivista se ha profundizado en América Latina lo que genera una mayor expulsión de comunidades campesinas e indígenas de sus tierras, donde las mujeres son quienes más sufren las consecuencias, porque deben afrontar solas las mayores cargas del sostenimiento familiar.

